Fraternidades Parroquiales

En sintonía con el llamado de los Obispos de Latinoamérica y el Caribe en el Documento de Aparecida (2007), y queriendo responder a los signos de los tiempos, ofrecemos a las Parroquias el servicio de convocar a los adultos del sector parroquial, que están alejados de la Iglesia, bautizados o no, para proponerles un proceso de iniciación a la vida cristiana que dura unos tres años, y que tiene como eje de profundización los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.

El Proceso consiste en constituir y acompañar Fraternidades Parroquiales de laicos varones o parejas-matrimonios, que se reúnen semanalmente en clima de confianza fraternal, para crecer a nivel formativo, espiritual y en el compromiso social y eclesial.

Se va pasando a través de varias Etapas sucesivas:

La primera etapa comienza organizando a la comunidad parroquial para que se haga misionera de sus vecinos, invitando a adultos de ambos sexos, a participar de una semana de evangelización a través del “Primer Anuncio”, semana que hemos llamado Jornadas de Vida Nueva. Dichas Jornadas consisten concretamente en encuentros de predicación, reflexión personal y grupal, celebración de lo experimentado, con una duración de dos horas de cada día, en dos turnos (tarde y noche), cuyo objetivo es “generar una experiencia personal fuerte del amor de Dios en Cristo motivando a la adhesión a Él en comunidad”. En la convocatoria a participar de éste evento se buscará invitar a personas no practicantes de su fe o no formados o comprometidos en la actividad parroquial y, se dedicará especial atención por atraer a los varones y a matrimonios-parejas. Se aclara en la invitación que si se tiene dificultad de participar los 5 días, que hagan el esfuerzo de venir al menos un día, para así no perderse la gracia de tal experiencia. El último día de las Jornadas, se ofrece a los participantes la propuesta de continuar creciendo en la fe a través de 8 encuentros, de 2hs una vez por semana (2 meses).

La segunda etapa comienza con los grupos formados a continuación de las Jornadas de Vida Nueva. Los grupos están formados por sólo varones ó bien de matrimonios o parejas, según la realidad de cada comunidad parroquial. Esta etapa consiste en 8 Encuentros, y el objetivo que se busca es “acompañar los grupos para despertar el interés por el contacto interpersonal, por crecer juntos en la fe, descubriendo la importancia del aporte de cada uno para construir la comunidad, y al mismo tiempo, detectar y formar futuros animadores”. Llegando al final de los encuentros de ésta Etapa se pregunta a los participantes si desean continuar el camino. Entonces, a los que quieren más, se les pone como condición, participar de un Retiro (cerrado o abierto), a partir del cual quedan constituidas las Fraternidades Parroquiales, estable en cuanto a la conformación de sus miembros.

La tercera etapa comienza luego del Retiro. Consiste, como en la etapa anterior, en reuniones semanales de dos horas. Esta etapa finaliza a los tres meses con un nuevo Retiro.

La cuarta etapa del camino de crecimiento, se inicia luego del segundo Retiro. Las otras etapas son de modo similar.

El objetivo de la tercera etapa y sucesivas es “acompañar a las fraternidades parroquiales así formadas, mediante un Itinerario de crecimiento formativo-espiritual que tiene como eje de profundización los Ejercicios Espirituales de San Ignacio a través de los Retiros y los temas de los encuentros semanales, logrando que sean discípulos-misioneros, para cooperar a la renovación espiritual de la Parroquia y a la transformación de la Sociedad a través de la Nueva Evangelización”.

A medida que las fraternidades y/o sus miembros van dando pasos de maduración formativa-espiritual, se les orienta en el crecimiento del compromiso con la pastoral parroquial: colaborando en la celebración litúrgica, en la pastoral con los necesitados (pobres, enfermos, encarcelados, etc.), en la pastoral catequética en sus distintas ramas. También van asumiendo compromisos en el campo social.