50 Años de Vida Religiosa del Hno. Pepe Carabio cpcr

Domingo, 18 Septiembre, 2016 - 15:00

El Hermano José Carabio de la Comunidad de Cooperadores Parroquiales de Salto (R.O.Uruguay), conocido popularmente como Hno. Pepe, cumplió 50 años de vida religiosa el 31 de agosto 2016  y lo celebró el día 27 agosto con una Misa que presidió el Obispo de Salto Mons. Pablo Galimberti y luego una cena en la Casa San José. En este festejo el Hermano fue acompañado por muchos Cooperadores, Cooperatrices de la Región, su hermana laica consagrada, su cuñada, sobrinos y demás familiares. Durante la Eucaristía el Hermano renovó sus votos de profesión a Dios.

A continuación compartimos el testimonio que el Hno. Pepe dió al finalizar la celebración de la Eucaristía:

Esta fiesta tenía que haberla celebrado hace dos años atrás, el 18 de enero de 2014, que fueron los 50 años de la salida de mi casa, ese fue para mi el día que marcó profundamente mi vida.

En ese momento yo tenía la certeza de que no volvía más, es como si en ese día hubiera hecho mis votos perpetuos.

 

No vine a la casa San José a hacer una experiencia ni para ver si me gustaba, sino que vine decidido a quedarme para siempre.

Desde el primer día sentí que ese era mi lugar e iba creciendo en alegría y entrega. Después de estar un mes en Salto me fui a Rosario de Santa Fe para iniciar la formación religiosa y a los dos años hice mis primeros Votos el 31 de agosto de 1966 que es la fecha que estamos celebrando los 50 años

 

De aquí en adelante poco a poco fui tomando responsabilidades dentro de la Comunidad y unos años después tuvo lugar un Capítulo general de la Congregación  que se realizó en Roma para el que me eligieron para representar en ese Capítulo a los Hermanos de América.

 

 Una vez que estuve en Roma me propusieron quedarme allí un año para hacer los cursos de renovación de la Vida Religiosa que se daban para los que tenían más de 10 años de votos y es sí como me quedé ese año en Roma.

 

Estando en Roma un Cooperador francés que organizaba peregrinaciones a Tierra Santa me regaló un pasaje y así me fui a una peregrinación de 11 días a las tierras bíblicas donde nació, vivió y murió Jesús. Allí fue donde hice la experiencia personal de la palabra de Jesús: “a todo aquel que deja casa, padre y madre por mí y por el Evangelio, recibirá 100 veces más y en el mundo futura heredará la Vida eterna”, porque sin haber pedido nunca a nadie ni siquiera a Dios, me encontré con ese regalo que superaba de muy lejos las posibilidades que yo tenía si hubiera quedado en mi casa con mi familia.

 

Después volví a Roma y al poco tiempo regresé a Rosario. En Rosario en seguida me encomendaron la tarea de ayudante de la formación, tarea en la que estuve más de 20 años, fueron años muy ricos y fecundos dentro de mi vida Religiosa.

 

Pasado este período pasé a integrar un equipo evangelizador que nos instalamos en Concordia, donde permanecí 7 años. Primero éramos 4 y después fueron llevando a otros destinos a los Sacerdotes y me quedé dos años solo con la finalidad de ayudar a mi hermana en el cuidado de mi mamá que estaba muy anciana y enferma aquí en Salto.

El 24 de enero del 2007 falleció mi mamá y ya no había razón de que yo continuara viviendo solo en Concordia.

 

Entonces fui destinado a reforzar la Comunidad de Santiago de Chile donde viví 4 años maravillosos; la gente de Chile me ganó el corazón y hasta ahora añoro ese tiempo vivido allí.

 

Al cerrarse la Comunidad de Santiago vinimos a Salto en el año 2011 y aquí estamos desde entonces.

 

Para terminar quiero decir unas palabras sobre lo que significó para mí la presencia y cercanía de las Hermanas Cooperatices. Cercanía no solo porque viven cerca de nuestras casas sino porque viven una misma espiritualidad, un mismo carisma y una misma misión en la Iglesia.

Las vi luchar y pasar necesidades junto con nosotros, siempre alegres y entusiastas y ahora son las que dan el toque femenino a toda esta tarea evangelizadora que realizamos en común.

Antes se oía decir que las Hermanas “nos ayudaban  mucho” pero ahora creo que todos los vemos de otra forma: Las Hermanas trabajan junto con nosotros en esa obra común que el Señor nos encomendó cuando inspiró al Padre Vallet fundar  estas congregaciones religiosas. Si bien es una tarea común, sin embargo cara uno tiene rol específico como hombre o como mujer.

 

 

Por eso hoy le digo Gracias Hermanas por todo los que he recibido de ustedes en estos 50 años.