Documento sobre la Familia atravesado por la Misericordia

Compartimos la entrevista que Radio María Argentina realizó al Rvdo. Dr. Diego Fares sj, el 8 abril 2016, día en que fue publicada la exhortación postsinodal “La alegría del Amor” del Papa Francisco.

El Padre Fares es sacerdote jesuita argentino y forma parte del Colegio de los escritores de “La Civiltá Cattolica” en Roma. Es doctor en Filosofía, fue profesor de filosofía en la Universidad de El Salvador (USAL) de los jesuitas y en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

A continuación los comentarios de Padre Fares a la exhortación en la entrevista que concedió a Radio María.

¿Cuál es la perspectiva desde dónde ubicarse frente al texto de la exhortación? Porque algunos periódicos ya comienzan a minimizar o a titular la noticia de su publicación con determinada intencionalidad que hace reductivo el mensaje de Francisco sobre la Familia.

P. Fares: Me emocionó mucho escuchar al cardenal Schonborn que decía que estaba conmovido de la positividad de “La alegría del amor”. Una de las expositoras, Josefina de Simone decía: “siento que me está hablando a mí”. La positividad del documento: ha logrado meter el himno de San Pablo sobre la caridad que es la perfección del amor y lo ha puesto en clave de familia. Cosas de todos los días que la gente entiende. Entonces, algo ha cambiado en el lenguaje de la Iglesia. El cardenal Schonborn decía que (la exhortación) “es un acontecimiento en el lenguaje, en el modo de hablar y en los temas que trata. El Papa ha logrado hablar de todos los teman si herir a nadie, manteniendo un respeto, un tono de cariño sin condena, rico en estima. Es un Papa que escucha a la familia, se ve que “tiene calle”, que es Pastor. Esta positividad yo creo que es lo primero que hay que destacar, a nivel del tono, porque es un lenguaje nuevo. Estábamos acostumbrados a un lenguaje abstracto, condenatorio, por parte de la Iglesia. Esto es todo lo contrario, es una dulzura, una alegría. Y en el contenido también, decía Schonborn “lo que antes eran dos binarios: en un lado estaban lo que están en regla y en el otro los que no están en regla. El Papa nos ha puesto a todos en el mismo tren: estamos todos bajo la misericordia de Dios, los que están en regla tienen mucho que progresar y agradecer, los que no están en regla también están bajo la misericordia de Dios, o sea lo ha puesto todo en un solo binario, en un solo tren”.

En relación a las situaciones pastorales de mayor complejidad en el análisis, que han sido debatidas largamente por todas las redacciones, las católicas y las que no lo son también, el Papa ha sido muy claro: No se puede esto resolver con una expresión canónica general. El Papa también ha tenido mucha lucidez en señalar el camino pastoral: “acompañar, discernir e integrar”.

P. Fares: Si alguien podría decir las cosas así era Francisco, no hay otro que diga las cosas con un discernimiento tan claro, uno siente que le están hablando a uno, a las familias que conoce. El cardenal Baldisseri dijo ante una pregunta que le hicieron “estábamos acostumbrados a que todo venía de lo alto, a tener las cosas claras en los papeles, entonces la gente decía: «ya sé lo que me va a decir el cura, que no se puede», entonces ni se confesaba… Ahora vamos a tener un gran trabajo los obispos, los curas y los matrimonios”.

Creo que es lo más sano, porque, ¿quién tiene la vida normada? La vida no se puede normar, hay que acompañarla, hay que discernir, hay que buscar caminos y para eso hay que orar también.

P. Fares: No es que antes no había que discernir. El Papa dentro de la gran tradición prudencial de la iglesia, está dando más peso en este momento al trabajo de bajar los principios generales a la conciencia, a la responsabilidad de cada uno y a la vida concreta de cada uno. Esto siempre se ha tenido que hacer, lo que pasa es que ha habido una época cuando toda una cultura tenía los mismos valores que era más fácil, entonces se podía dar normas generales. Estamos en una época complicada… lo experimentan los papás en la casa. Antes decía el papá: “acá se vuelve a tal hora y basta”, todas las familias decían lo mismo. Ahora una familia dice una cosa, otra familia dice otra cosa a su hijo. Entonces, eso de discernir no es que sea de ahora, pero es una época en que es más necesario este punto. Siempre hubo que bajar los principios generales a la práctica, es lo que decía Santo Tomás (de Aquino): “cuánto más concreta es una acción, hay que estar más atento a discernir que quiere Dios”.

Esto no es desprenderse de los principios orientadores, al contrario, es ajustarse a ellos en un camino de progresividad. Favorecer en la pastoral los procesos, es algo que el Papa viene diciendo desde hace un tiempo ya.

P. Fares: Hay gente que prefiere que esté más claro en el papel aunque en la vida no. Otras personas prefieren acercarse a la vida aunque no quede tan claro en los papeles, pero siempre en un proceso abierto de ir creciendo cada vez a más. Porque un papá dice: “cómo le pongo límites a mi hijo sin decirle «no» todo el tiempo”. San Ignacio en los Ejercicios pone la dinámica del “magis”, o sea, no te digo «no», sino te pongo un ideal más alto, y te acompaño a que vos lo vayas descubriendo. El Papa pone el ideal del matrimonio, eso hay que decirlo al mundo, pone el ideal del matrimonio cristiano, que es una belleza que un matrimonio pueda vivir todo el evangelio, pero al mismo tiempo, dice que eso como ideal no hay que pretender que lo pueda cumplir uno antes que se case o si la familia tiene problemas o si un matrimonio está destruido. Entonces, al mismo tiempo que hay un ideal grande que se propone, no que se exige o se impone; al mismo tiempo hay una inmensa misericordia y acompañamiento al que no lo puede cumplir todo, aunque siempre abierto a un más.


El ideal cristiano del matrimonio como propuesta es lo que tracciona, es lo que te hace aspirar, es donde el deseo se despierta, es donde el alma se despliega. La normativa por la normativa en sí misma nos hace, de alguna manera, obsesivos en el cumplimiento del deber y nos priva de la posibilidad de mirar hacia adelante. 

P. Fares: Schonborn decía: “se siente de nuevo el lenguaje materno de Iglesia. Una mamá en el momento mismo en que expresa claramente su enseñanza, no renuncia al bien posible que puedan hacer los hijos. Aunque se ensucie las manos, como dice la Evangelii Gaudium 45”. El Papa Francisco ha logrado sacar las palabras de los libros y llevarlas a tocar las fibras de la familia, confiando en que el amor mismo todo lo que toca lo hace bueno, con el tiempo. O sea, es una mirada positiva.  Así como hizo con Laudato sii y con Evangelii Gaudium, todo en torno a la alegría. Cuando hay alegría es porque hay amor. La alegría es la corona del amor. Entonces, como decía uno, el Papa es un pedagogo, un maestro. Motiva mostrando la hermosura del amor y confiando en el deseo de formar familia que tiene todo el mundo. Entonces dice: “Ahí vamos”, y deja que las mismas personas busquen. Dice: “una cosa es formar las conciencias, otra es sustituirlas”. Porque lo que hace la ley cuando es muy abarcativa hasta en los mínimos detalles: “esto no se puede ni en este caso, ni en este…”, lo que hace es que te sustituye el discernimiento, porque vos tenés ya todo aplicado. Entonces, lo que ha hecho es devolver las normas de siempre, las normas sabias de la Iglesia, a la gente. “Le ha dado más poder, decía Baldisseri,  al poder judicial de los obispos con sus curas y a la responsabilidad del matrimonio. Cada matrimonio tiene que ver bien cuál es su situación. Entonces, esto nos va a poner a trabajar a todos”.

Nosotros damos a los oyentes una perspectiva desde donde hay que leer el documento, queremos poner luz para no ser reductivo el documento que es como algunos medios rápidamente interpretan, titulan y marcan un sentido que lo empobrece.

P. Fares: Para mí la estructura de la exhortación es como la vida en familia, el lenguaje que se usa en familia: primero busca el tono, y el tono lo encuentra en la Sagrada Escritura. Una primera parte que es hermosa: “tus hijos como brotes de olivo”, “la ternura del abrazo”. O sea, lo primero es buscar el tono. Si vos llegas a tu casa, si un papá llega a casa no empieza diciendo: hoy vamos a hablar del aborto, los gay, el divorcio… Así se te atraganta la comida. El Papa encuentra primero el tono. Después baja los pies a la realidad. El segundo capítulo es: “los desafíos a la situación actual de la familia”. Entonces, una vez que encuentra el tono para hablar bien en casa, lindo, bíblico, de Jesús y el evangelio… presenta la realidad. Después rápidamente enuncia los principios de la Iglesia, o sea un capitulito donde él dice sin meterse en temas abstractos, sin ser muy teórico, pero da el resumen (de los principios). De los 325 números hay casi 200 que son sobre el amor, el amor en el matrimonio, que es una belleza. La belleza y la alegría del amor.

Después un capítulo entero para los chicos, que en la familia son el centro, cuando vos tenés un grupo de matrimonios, nos la pasas hablando de los hijos, después tratas algún otro tema. Pero, el primer tema de la familia son los hijos.

Después un capítulo dedicado a los que tienen problemas. O sea, a los que sufren, a las familias heridas. Al final la espiritualidad.

Entonces es un camino, hay que leerla entera, ni siquiera todo hay que leer: a los papás les va a interesar más leer esos dos capítulos: el del amor y el de los hijos. Los teólogos van a ir derecho, como los diarios, al capítulo 8. Schorborn decía: “¿Por qué el Papa pone en una notita para decir que está abierta la ayuda de la Iglesia incluso con los sacramentos?”, pues ahí es donde abre una puerta a los casos especiales en que se discierne quien puede… que ya estaba abierta con Juan Pablo II cuando decía que si un matrimonio tiene la certeza de que es nulo y no lo puede probar canónicamente, o Benedicto cuando hablaba de convivientes como hermano y hermana pero en un matrimonio. Es decir, excepciones ha habido siempre. La puerta siempre ha estado abierta, aunque fuera una ventanita de la misericordia. Pero, a veces como en un cuento: San Pedro cerraba la puerta pero se le metían todos porque la Virgen los hacia entrar por la ventana. Entonces, basta que la Iglesia te abra una ventanita y vos podes entrar. Aquí (el Papa) ha abierto la puerta grande de la misericordia. Y él (Schonborn) dice: “¿Por qué lo puso en una nota, chiquitito?... Porque es justo lo que todos van a leer. Como se va a hablar mucho del tema…”. El Papa dice que es una trampa hablar solo de ese punto. En la vida de la familia ni siquiera se tratan todos esos temas. Es el tema que le interesa a los diarios, pero uno tiene que ir a leer al Papa, a su padre, a su pastor y maestro que le habla en vivo y en directo, te habla a vos y a tu familia, a mi familia.  

¿Cómo los medios de allí (Roma) están titulando, contextualizando, el documento del Papa?

P. Fares: si alguno quiere ver a los que hablan bien: la mayoría dice que es un bálsamo, un lenguaje que es una belleza. Los enemigos del Papa que ya se sabe quiénes son, en ellos hay una táctica: “el Papa es muy bueno, pero lo que dice no tanto”. Como preguntó uno: “¿Quién escribió la exhortación”. La exhortación es Francisco, el Papa es el que firma, estructura, da las ideas… y así como usa a San Agustín, a los Padres de la Iglesia, y al Sínodo, también usa otros peritos y expertos que les orientan pero es puro Francisco. Algunos tratan de decir, este Papa es muy bueno, pero (los documentos) los escriben otros. Otros decían que Laudato Sii no la había escrito él. Al revés, es lo más original de él. Habérsele ocurrido hacer una encíclica sobre ese tema de la ecología, ya eso es de él. Otro tipo de gente se inquieta porque le gusta tener todo definido en el papel y aunque sea en una sacristía cerrada, tiene sus libros sus papeles, y discute por internet con otros que piensan lo mismo. Bueno, ese tipo de gente hay que esperar a que se le abra un poco el corazón, que se hagan amigos de alguna familia y lo inviten a cenar, que charlen un poco con los chicos, los nonos. Que se le va a hacer, hay gente muy rara… Hay periodistas con distintos grados de malicia a veces, por ahí quieren robar el prestigio, no le gusta un Papa que llega tanto a la gente, no le gusta que su palabra toque la carne de la gente. Le gusta la palabra de un Papa que es un icono, que está encerrado en los libros. Entonces, lo que ha hecho este Papa, esto llega a tocar la carne de las familias, con misericordia, con creatividad, con alegría. Y eso, a mucha gente no le gusta porque se le escapa de las manos. Hay distintos tipos (de periodistas). Yo creo que los enemigos, curiosamente, van por el lado abstracto, y no les gusta que toque la realidad concreta.

Lo importante es que los temas de los dos Sínodos, todos han sido abordados, desde una mirada como bien decías, coloquial, donde se integra la vida de lo que está aconteciendo, un escenario nuevo, donde normar no alcanza, porque la cultura ciertamente se ha diversificado en tantos modos y estilos que merece una atención particular de discernimiento para poder acompañar instancias tan diversas y creo que en esta expresión “acompañar, discernir e integrar” está como la lógica del conjunto, el alma de lo que en el tono coloquial, familiar, bíblico, el Papa nos regala buscando enamorarnos de la vida de la familia.

P. Fares: Al final el Papa termina diciendo: «caminemos familias, continuemos caminando. Lo que se nos promete es más grande». Este es para mí, el lenguaje de Pablo cuando dice no es que haya llegado a la meta ni que sea perfecto, pero dejo atrás lo pasado y corro, tiro para adelante. Es como si la familia la encuentro donde está, como está y de allí, vamos para adelante. Entonces, eso es propio del lenguaje materno de la Iglesia que da ánimo y coraje a sus hijos. Así aprovechar (el documento), Yo diría a cada familia que se dé el gusto de leerse todo lo que el Papa le dice. Y hay que saber que cierta resistencia hace bien, en el discernimiento cuando “chillan algunos, es señal que cabalgamos”, así que si vamos para adelante, algunos van a “chillar”.

¿En qué punto se ve más la mirada misericordiosa de la familia?

P. Fares: Toda entera, la exhortacion es un baño de misericordia.

Me gusto la imagen que usaste. No es que la misericordia entra por la ventana, se abrió la puerta de la misericordia a la familia.

P. Fares: Antes, uno como sacerdote, cuando confesaba ciertas cosas, te sentías mal de conciencia… me paso una vez que una mamá cuya hijita iba a tomar la primera comunión y estaba divorciada casada de nuevo, me dijo yo quiero comulgar porque sino mi hija no va a tomar la comunión si me ve a mí que yo no puedo. La verdad que el caso era de conciencia, bueno le dije que comulgue por esa vez, y tambien le dije: "si a usted la detienen después en el purgatorio, me llama y vamos juntos". Hay casos que no se pueden resolver canónicamente, lo tenés que resolver jugándote existencialmente, la mamá se jugaba por su hijita y entonces, yo me jugaba con ella. Entonces, eso que antes se hacía un poco por la puerta de atrás, yo creo que el Papa ahora con esa nota 351 tan bendita: “se puede ayudar incluso con los sacramentos”, abre la puerta grande, y no quita eso que haya que discernir con responsabilidad sin escandalizar, con todas las de la ley. Pero, la misma familia tiene el derecho digamos así, de pedir algo bien, no lo tiene que hacer digamos así, por atrás.

Fuente: http://radiomaria.org.ar/programacion/la-alegria-del-amor/ [chequeado el 25 mayo 2016]